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Seguramente, sin la creencia en un Ser superior que tutela y dirige nuestros pasos, no hubiéramos llegado hasta aquí.
La necesidad de creer es natural en el hombre y responde, a la mayor y más íntima de las aspiraciones; la de seguir viviendo después de la muerte.
Entre los principales instintos que tenemos, existe uno que nos lleva al sentimiento religioso. Posiblemente esté relacionado con el de la conservación, ese tan fundamental que nos señala el peligro o riesgo para nuestra existencia física, para nuestra vida. Porque deseamos vivir ahora, después y siempre. Esto último, entendido como posterior y no como anterior.
Parece que no podemos guiarnos solos y que necesitamos que nos lleve de la mano un padre perpetuo.
Si es necesario ese apoyo ¿por qué tanta arrogancia, si al primer contratiempo, se nos derrumba el castillo de naipes y elevamos la vista al cielo? Cielo azul o atmósfera, cómo queramos.
En cualquier caso, no seré yo quién critique y menos en este rincón, que sirve, para volcar mis "neuras"
Me reconozco pecadora. Reconozco mis limitaciones cuando soy consciente de ellas, que suele ser en numerosas ocasiones. En otros momentos, yo misma me las impongo.
Un freno, si, pero la vida es eso. Pocas veces se puede satisfacer las aspiraciones, aunque también depende de la altura en que situemos el listón.
Aprender a renunciar es bueno. Ayuda a prevenir las frustraciones de todo tipo cuándo las cosas, no nos salen como queremos.
Y.....no sé por qué razón, haciendo una pirueta, vengo por el camino de las aspiraciones.
Aspiración y ambición, es lo mismo, o similar. Parece, que este último rasgo tiene mala prensa y se le suele dar un sentido negativo en general, sin existir una razón para ello. Puede ser una ambición positiva que tenga que ver con la superación de la persona, para poder alcanzar metas superiores.
De cualquier forma, es la única manera de progresar en la vida. La falta de la misma, conduce al estancamiento y al fracaso.
Y.....Creencias--Ambición. ¿Por qué no?
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