Siempre hay alguien que va el primero,
marca la línea inicial del recorrido,
tras de él, se cierran los océanos.
Correr para llegar, es tarea inútil,
no tiene alcance.
¡Oh, ciego sentimiento!
Tan seguro estabas de ser correspondido....
Te despojaste de los ropajes
mostrando el más íntimo deseo,
sin saber que acechaban entre sombras,
ojos ocultos de aviesas intenciones.
Soy yo que vivo en este descampado,
con mi propio mundo dentro de la mochila,
un amanecer de historia inacabada,
entre la ausencia de un recuerdo imposible.
No necesito voz grito sin ella.
Hay voces insonoras que trascienden,
más allá del tiempo y de la vida,
volviendo rotas de nuevo a la garganta.
Quisiera llegar al fuego del ocaso,
dejar atrás estos días incoloros,
atrapar el humo, retenerlo en las manos,
y trepar por él hasta llegar al cielo
No es lo mismo hablar que decir. Hablar es fácil, decir, difícil.
Decir sin hablar y sin decir, resulta casi imposible. Exteriorizar, para que nada trascienda ni se transparente, pero que sirva como ejercicio de comunicación....incomunicada.
¿No poder? ¿No querer? Las dos cosas juntas. Hablar conmigo misma, sin dar razones, ni explicaciones, las cuales, no me son necesarias. Las sé.
Pero si pudiera desdoblarme, dividirme en el plano material, como si tuviera enfrente mi clon físico, mi otro yo personal, ese que va nómada por alguna parte y no logro encontrar, pensaría en voz alta o hablaría sin voz, para comunicar aquello que no deseo exteriorizar.
No son lo mismo dos personas idénticas absolutamente, sintiendo a la par, debido a un fenómeno de identificación, que un sola, intentando transmitir sin querer.
No hablaré. No, no lo haré ¿Por qué? Por lealtad conmigo misma.
Quizá algún día la ciencia adelante y se efectúen trasplantes de personalidad. ¿Existiría la total coincidencia? No sé.
Mientras, me agarraré a la negación, que en si misma no es mala, al contrario, encierra una gran dosis de virtuosismo.
Hoy no ha llovido.... el río, está seco..... pero haré como si no lo estuviera. Me descalzaré y por la pendiente, descenderé hasta el agua, mejor dicho, hasta su carencia.
Tortuga perezosa con alma de gacela,
me convirtió la vida en su dura carrera,
los tobillos lastrados del roce de cadenas,
y arrastrar por el suelo las sangrantes heridas.
Como una noche errante transitan por mi mente,
un cruce de corrientes ondas de pensamiento,
lazarillo errabundo en busca de destino,
camino de la luz de un amanecer nuevo..
Yo no comprendo nada en esta sucesión,
los acontecimientos suceden porque si,
nadie pide opinión sin mirar a la cara,
se pierden en la niebla de los tiempos perdidos.
Ruido de alas, agitar de cantar apagado,
suenan en mis oídos, a pesar del deseo,
de oír sin escuchar, para que nada escape,
cuando cierre los ojos y duerma en mi sueño.
Pero tú, mi amigo, sigues la trayectoria,
no lo cuentes a nadie, que solo lo comprendan,
aquellos que me vean con ojos de mirar,
en una larga noche, de mirar las estrellas.
Escrito en ti hay un relato vivo, hecho con tinta roja sobre blanco lienzo, sin letras, sin palabras, sin sonidos, desglose de errores y de aciertos. Un dibujo difuso cuyo marco son los límites que alcanza lo visible, límite entre las intenciones y los hechos. Día a día con tinta indeleble, trazas rasgos profundos, hendiduras, relatas capítulos de historia, compones las figuras en el lienzo. Mudos dibujos, estáticas figuras, estrellas fulgurantes de luces apagadas, melodía en vacío sin notas musicales, río de lágrimas, flauta sin viento. Allí eres protagonista, en un mundo que cambia por momentos.
Eres tú, desdibujas, interpretas otros contemplan mudos espectadores, sus ojos expresan comprensión, indiferencia o desconcierto. ¿Nuevos capítulos? Quizá en otro lugar, otro momento.
Allí sentada, entre la gente , ensimismada, frente a frente.....¿ De quién? De quién....
Se abrió una puerta, alguien, pronunció un nombre. Llamó.
Te pareció, ser la llamada. Comprendiste
al instante, que tu vida, estaba en sus manos.
¿La vida, tiene nombre?
Si, lo tiene. Está escrito.
¿Quién lo borra?
Quien lo lee en voz alta.
llega hasta mi boca y la enmudece,
mariposa fugaz que al rozar estremece,
y agita en el aire mil deseos contenidos.
Provoca la intención de entrega sin demora,
armoniza la llama del volcán interior.
Camino del oriente donde nace el amor,
mis pasos van a ciegas, el alma, soñadora
Si al llegar está ausente en el suspiro,
sin él viviré un sueño imaginario,
cerraré los ojos en solitario,
sentiré su fragancia en el aire que respiro.
Así seguiré indefinidamente,
en el azul de un deseo incumplido,
en el ánimo un cielo presentido,
en la boca aquel beso transparente
Un trayecto prestado un tanteo sin tino,
uno solo no más ni siquiera es el propio,
hoy te sientes llegar al final de un camino,
haces en el camino de ilusiones acopio.
Tu realismo advierte no esperar demasiado,
quizá encuentres solo una rosa marchita,
has perdido tu tiempo en si no deshojado,
pétalo a pétalo todas las margaritas.
Sigue en ti un sentimiento vivo idealizado,
todo lo llevas dentro, tantas cosas dirías.....
Optas por callar en tu pecho hay guardado,
un mundo de nostalgia y de melancolía.
Subir y más subir hasta llegar arriba,
en un supremo esfuerzo para alcanzar la cima,
por toda compañía, una meta cautiva,
para aplacar la sed, solo la propia estima.
En ese transcurrir del viaje solitario,
de incógnitas plagado como la propia vida,
solo con vivir confecciono un diario,
en posterior lo baño con lágrimas llovidas.
¡Ay, si los sentimientos flotaran en el aire!
¡Ay, si fueran visibles en su propio reflejo!
podría anticiparme, parar los desaires,
palabras engañosas en forma de cortejo.
En las aguas procelosas de supremos mares,
navego solitaria, sin miedo a las mareas,
la bitácora orientada hacia nuevos lugares,
un apacible sol con sus rayos me rodea.
A veces me abandonan las fuerzas, flaqueo,
reclino la cabeza entre dos calles, dolida
cierro los ojos, con el pensamiento jugueteo,
y en la cima veo una imagen a la tuya parecida.
Pasará de nuevo lo sé. Yo sé que pasará,
quedará perdido alejado este escenario.
en el devenir mi lugar otros lo ocuparán,
yo recurriré de nuevo a llorar el diario.
Antes hacía reflexiones, ahora, reflexiono escribiendo poemas.
Este poema, es una reflexión. Soy yo y no lo soy. No tengo por qué serlo, cualquiera puede ser. Solo tiene que identificarse con él y con lo que digo.
abandono mis rejas dejo las ligaduras,
me quito la careta para ser lo que creo,
y mostrar lo que soy sin trampas ni armaduras.
Ya nada es lo que era ni nada es lo que es,
un espejismo ausente cambia la luz del día,
el día nos demuestra que todo está al revés,
y todo se sucede como en las romerías.
Volteo de campanas ¡oh sones misteriosos!
Campanas del sentir dulce volteo incierto,
el insonoro amor resulta bullicioso,
un espacio cerrado es un lugar abierto.
Aquí, en mi hondonada al son de campanadas,
de nuevo ligaré todas mis ataduras,
con la careta puesta para eludir miradas,
escogeré en abierto una nueva andadura.
Mi alma a la intemperie, mirando las estrellas,
sin nada que la abrigue, nada que la proteja.
Galopas brisa tenue y con tus labios sellas,
mi boca enmudecida, de silenciosas quejas.
Seré un soplo de vida, de humanidad cercana
entre la destemplanza, del frío, de la niebla,
seré tan volátil, tan sutil, tan humana,
una pequeña luz, perdida en las tinieblas
Quedo contemplativa, la nada, me rodea,
abeja perezosa, que sin volar, sestea
dormida en el sonido, de un violín lejano
En cuanto el pensamiento escapa de mi mano,
espacios multiformes, curiosos merodean.
El frío desconcierto, me aturde y zarandea.
No importan la luz o la oscuridad.
Una alfombra verde, ciñe e invade el camino.
Siento bajo mis pies, el frescor, la humedad de la hierba.
El silencio es absoluto, casi sobrecogedor, solo roto a veces, por el vuelo de algún ave nocturna.
Cortando el aire con sus alas, produce un pequeño sobresalto, que acelera los latidos del corazón.
Intento coger y sujetar, todo aquello que escapa involuntariamente, quedando disuelto en el ambiente, en el aire que respiro, como un aroma designado por la voluntad.
Aroma del sentimiento, con intención de alcanzar lo inalcanzable. Para ello, solo cuento con dos herramientas, que son, la determinación unida a la constancia. Y la voluntad de seguir a pesar de todo.
Ésta es Aunque no lo parezca ésta, es mi propia vida, a ella me remito ante tu desconcierto, deseo, un caminar certero un lugar abierto, respirar aire puro sin nadie que lo impida.
Así, en la encrucijada sin hallar la salida, como el tiovivo añejo vuelta tras vuelta doy, hago como que vengo en realidad, voy, en el enjambre humano laberinto de vida.
Nadie me quiera siendo lo que no soy. Sin tratar de esconder una existencia inerte, ya cambiarán los vientos mejorará el presente. Quizá han cambiado ya y ese día ya es hoy.
Creemos conocer a nuestros semejante, creemos conocernos, pero en realidad, impera la confusión y la mala interpretación de ciertas reacciones, que son la consecuencia de rasgos personales equívocos.
Solemos confundir fuerza con debilidad. La manifestación, aunque parezca un contrasentido, es la mismas: la cesión.
En general, tanto en grupo como individualmente, impera la ley del más fuerte, por tanto, interpretamos la concesión como falta de fortaleza.
Es fácil que nuestro instinto de supervivencia, nos lleve a acabar con todo aquello que percibimos de manera subjetiva como peligro, o pensamos, supone un riesgo para nuestra integridad, concebida en el más amplio sentido de la palabra, incluso en el mundo de las ideas.
Por tanto, cuando alguien transige, cuando alguien es condescendiente, en lugar de reconocerlo como mérito, lo hacemos como demérito, nos aprovechamos de la situación, intentando alargarla como si de una cuerda se tratase. Y claro está, todo tiene un límite y al final, se rompe.
¿Qué pasa entonces? La consecuencia, es la reacción de aquel, al que se ha confundido una y otra vez. Ese, al que se le ha interpretado de forma confusa cómo débil, o lo que es peor, incapaz, tonto.
Entonces se produce el "hasta aquí hemos llegado" y reacciona parando y poniendo límites, a quién se había aprovechado una y otra vez, ganando terreno. Pero éste último, no solo no se reconoce en los abusos cometidos en función de su debilidad, al contrario, recrimina, critica, rechaza. Tenía unos derechos adquiridos, un hábito, una costumbre y...una mala interpretación.
La siguiente frase es muy gráfica y definitoria: "el fuerte, suelta la presa y el débil, la mata".
Me hizo reflexionar, porque efectivamente, así es. Toda cesión, se toma por debilidad, cuando puede ser lo contrario.El que está seguro de sí mismo, de su fortaleza, no atropella, afloja.
En cualquier relación hay desigualdad, pero en todos los rasgos y ámbitos, se puede producir incluso una compensación. No es éste el caso. Estoy haciendo referencia a dos aspectos en concreto bien definidos. La fortaleza y la debilidad.
Para acabar, aunque podría estar escribiendo tiempo. El que más grita, el fanfarrón, se envuelve en un mundo de apariencias, porque no está seguro de si mismo. Si lo estuviera, su reacción sería la del control.
Suponiendo
que existieran los ángeles ¿Qué sexo tendrían?
El género es masculino, pero no se corresponde con el sexo.
Hablando
de ellos por decir algo o empezar por algún punto . Es cierto, que si nos paramos a pensar, son unos seres superiores muy
extraños. Es cómo si fueran los guardianes de los hombres y formaran parte, de
un batallón constituido por Dios, que es el sumun de la bondad, pero estarían en segundo o
tercer grado.
Para los creyentes, son los intermediarios
entre Dios y los hombres, pero unos intermediarios buenos, no los comerciales
que tan mala fama llevan. Dicen de ellos , se llevan las ganancias
encareciendo el producto. Estos, no. Son
meros transmisores o delegados de bondad y amor, de manera desinteresada. o con un interés celestial, incomprensible para los humanos.
¿Dónde
quiero ir a parar? Pues quiero ir a lo
siguiente.
En las
relaciones humanas, lejos ya de las divinas, tiene importancia el sexo de la persona Entre otras muchas divisiones o
clasificaciones, creo que la más importante al menos a la hora de la
reproducción o de conservación de la especie, es la división en dos grandes
grupos, mujeres y hombres.
Somos
diferentes, o no tanto, según se mire y somos también complementarios,
igualmente según se mire. Ya sabemos que no siempre...
Parece
que me estoy perdiendo en divagaciones como consecuencia de las dudas que se me
plantean a la hora de establecer otro tipo de relación que no sea la de la
complementariedad.
Esta otra relación, sería la de persona a persona
y no solo, la de hombre, mujer.
Por
supuesto que entre ambos hay diferencias, tanto biológicas, como psicológicas,
o educativas. Así es, estrógenos-andrógenos, ánima-ánimus, familia-sociedad.
Pero,
también hay semejanzas. Las emociones,
los sentimientos, son comunes a ambos sexos.
Los experimentamos de la misma manera, solo nos diferencia la
personalidad y la educación recibida vía rol.
La
primera, es independiente de ser hombre o mujer hasta cierto punto. Puede ser un hombre, incluso más sensible que
una mujer sin disminuir por ello su virilidad, aunque la forma de exteriorizar sea diferente. La educación, les enseña a
reprimir o a no manifestar determinadas emociones, a veces por pudor y otras por el concepto que se tiene de lo viril. Lo mismo puede pasar por otros motivos o razones, con las personas del sexo
contrario,las mujeres, máxime si son introvertidas.
Antes se
llevaba mucho eso de "los hombres no lloran" Ya de niños si se
lastimaban, no podían o no debían manifestarlo y si lo hacían, ya sabían a lo
que se exponían.
Me pregunto
¿Por qué los hombres no, y las mujeres si?
No siempre es necesario reprimirse
o controlar esa manifestación en función del sexo. Independientemente de él, a
veces, el dolor es tan profundo que impide exteriorizarlo. Por el contrario, la
lágrima fácil ¿no será superficialidad? Entiendo que si.
El dolor
profundo, ni la alegría, ni el miedo, la tristeza, la ira,
el desánimo, no saben de sexos. Se siente por igual, no es privativo de nadie.
Para acabar
y ésto ya es algo personal y por descontado, no seré la única que piense así.
Como a
los ángeles, acostumbro a ver a las personas asexuadas. Para mi, no existe esos
dos grupos, hombre-mujer, que constituyen el género humano, no solamente el
grupo social, que es diferente. Al menos no solo. Por encima está el de ser personas o seres humanos.
Sé que es
mal comprendido, mal interpretado
mostrar sentimientos de afecto hacia alguien de diferente sexo. Sé que suele
considerarse mal, pero desde mi concepto de "asexuación emocional",
veo, personas. Solo. La adolescencia, ya quedó muy atrás.
Cada
cual es libre de interpretar, pero la verdadera intención la sé yo y mi
conciencia es mía, valga la redundancia.
Es cierto
que la proyección existe, pero somos diferentes. para unas cosas mejores y para otras, peores.
Quizá si,
he hablado del sexo de los ángeles. Pero
éste, es un buen sitio para divagar
Hay cosas que conocemos, pero no las entendemos. Considero, y es una apreciación mía, que no es lo mismo comprender que entender.
Comprender, es hacer un ejercicio mental profundo y por medio del análisis, llegar a determinadas conclusiones, establecer relaciones con lo conocido y llegar a la abstracción y nuevo conocimiento.
Entender, es ponernos en el lugar de otra persona e intentar saber, qué pasa por su mente, cuales son sus sentimientos, es decir, qué piensa, qué siente y por qué. Me refiero a sentimientos de todo tipo, generales.
Para ello, hay que conocer detalles que no necesariamente han sido facilitados, sino que hemos llegado a ellos mediante la observación. Dichos detalles, vienen de mucho antes y no nos han pasado desapercibidos. Esos pequeños hechos, ya nos han resultado impropios e incomprensibles.
Y solo nos queda preguntar ¿Cómo es, que a determinadas personas, que parece poseedora de capacidades como son la inteligencia y la formación, les hayan podido engañar? ¿ Ha sido conscientemente?
Cierto es, que tras la pantalla se esconden muchos rasgos, pero por otro lado, hay signos que delatan.
Es por ello, que me declaro incapaz de entender, aunque lo comprenda todo.
Hay muchas cosas que no quiero saber. La sabiduría marca límites hasta
al conocimiento. (Nietzsche)
Pretendo
dejar a lo largo del sendero todas las ataduras,
intentar alcanzar una quimera,
perseguir incansable una utopía
para creer en algo
aunque no sea cierto.
¡Qué tendencia tengo a dispersarme delante de la pantalla! Ni con la música logro concentrarme, o desconcentrarme, pues ya no sé qué es cada cosa.
Estaba escribiendo y lo hacía a mano, ya que en algunas cosas lo hago así, por aquello de que la corriente fluye del cerebro a la mano más directamente y hay más coordinación con el pensamiento.
A la vez que escribía, he empezado a pensar en paralelo y de esa manera, como he dicho anteriormente, no conseguir centrarme en nada.
En mis tiempos de estudiante, al estudiar, pensaba por estratos o capas hasta tres cosas a la vez. La primera era la obligada, aquella en la cual debería haberme centrado, pero al no gustarme o tener que hacerlo por obligación, empezaba pensar en un segundo asunto mientras leía mecánicamente.
Pero no acababa allí. De pronto, me encontraba dando vueltas a un tercero y me había despistado del primero y del segundo a la vez, al mismo tiempo que seguía pensando en ellos de manera automática. Y cómo en el primero era en el que debiera haberme centrado y no lo hacía, así me iba.
Era algo raro, si, pero me pasaba . De pronto me daba cuenta y era cómo si me despertara de un sueño.
En este momento, me ha ocurrido exactamente lo mismo.
Iba escribiendo pero con la imaginación, me he visto sin saber por qué, tirando objetos al aire, los cuales debido a la fuerza de la gravedad volvían a mi de nuevo, como un boomerang.
Parece que no iban en la dirección acertada,. En lugar de lanzarlos hacia arriba, a lo alto, debiera haberlo hecho hacia los lados.
De esa manera, quizá hubieran ido a parar a un lugar diferente, mejor calculado.
Pero, así es la vida, y cada uno lanzamos los objetos hacia la dirección que creemos conveniente, para la consecución de unos fines determinados.
No queda ésto muy poético, no, pero es real cómo la vida misma.
En este paseo, sin obstáculos, sin caras repetidas, sin adioses, ni sonrisas ni miradas de soslayo.
Al final, acabo sentada viendo pasar al resto de la gente, con un cucurucho de palomitas en ristre.
En mi banco, pensaré en el primer tema, me pasaré al segundo y por último, al tercero, todos a la vez, hasta que consiga abstraerme del todo, y aparezcan por el horizonte las primeras luces de madrugada, o, hasta que una mano amiga, venga a socorrerme de mi ensimismamiento. A vapulearme.
Mientras, el objeto que he tirado al aire, como un globo de cristal, ha caído al suelo y los fragmentos se han esparcido por mi alrededor.
Un organillo se escucha a lo lejos, y todavía estoy en mi segundo pensamiento, o sueño. Cuándo llegue al primero, volveré a mi realidad, la cual niego, quedando atrás, en el aire, mis propios pensamientos, es decir, yo misma.
No me importa la soledad, incluso me gusta y la prefiero. ¿Qué más da decirlo sin rima y sin metáforas?
Disfrazar los sentimientos, que por otra parte los hago tan evidentes en determinadas formas de escribir, solo es una manera de cubrir algo para no mostrar la propia desnudez, en el tercer estrato de mi pensamiento, ya lindando con el subconsciente amigo.
Soledad, no por falta de compañía, sino ante mi misma y mi propia vida.