La llegada
Sobre un blanco papel impregnado de ausencias,
escribiré palabras
con tinta transparente
y teñirán de rojo la
leve transparencia.
Harán fluir la
vida, brotarán atardeceres nuevos
sin la sombra de
apagadas luces,
su música, flotando
en la memoria,
cantará sin cesar
los rumores del agua.
Cabalgando, sobre
tenues recuerdos,
con presencia de mil
sombras derramadas,
buscaré la luz para
apagar la noche,
escucharé la música
que todo hace olvidar,
vendrán los días
claros, los del tiempo feliz,
los de los sueños
mágicos que perduran
al pasar la
tormenta.
Nada es sencillo ni de fácil alcance,
las olas de la vida
rompen en alta mar,
en las proximidades,
navegan los veleros
en la ruta del
viento, llevan brillo de mar
en su dorado marco
de espuma. La brisa escapa
al infinito y en las
encrucijadas
se encienden las
antorchas
que alumbran sin
querer las madrugadas.
Mis pasos inseguros
acarician la tierra.
Si el futuro es
presente y el presente es incierto,
desnudaré mi alma
bajo la lluvia fresca
y con las manos
juntas, en un supremo esfuerzo
reclinaré mi
cuerpo, a orilla del silencio dormiré recostada
con la lluvia silvestre en el regazo.
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